Casarse para salir de casa

No es que sea una regla establecida pero muchas mujeres encuentran un interés personal en el matrimonio. Es el interés de irse de casa. Así, llega el día en que lo dejan todo y se casan. No es que hayan dejado de amar a la pareja o teman que el hombre de sus sueños se vaya a ir con otra, pero saben que cuentan con esa oportunidad tal vez única para irse de casa. No lo hacen por dinero. No lo hacen para corregir su situación legal. Sucede que tienen un alto interés en darle un giro a su vida, tal vez porque viven con un padre o una madre que les hace imposible el día a día, tal vez porque de esa manera será mejor hacer otro tipo de cosas.

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Pero no es una circunstancia que solo afecte al sexo femenino. Sucede que el mismo patrón se puede repetir en los hombres que saben que en su entorno no se respetará la convivencia y también porque están seguros que formalizar será una manera de ser aceptado por la sociedad. Pero cuidado porque un matrimonio que sienta sus bases en un particular interés no se tiene en cuenta lo que podrá suponer una convivencia entre las dos partes. Y eso es algo que puede terminar mal porque no nos hemos detenido a analizar si tal o cual persona realmente podría funcionar para la convivencia, aun habiendo sentimientos mutuos de por medio. Pero mucha gente lo hace y es algo de lo que poco se habla pues son intereses muy personales, disfrazado a veces de palabras que suenan seguras. Y no es que se esté utilizando a la persona al aceptar, en el caso de las mujeres, una propuesta de matrimonio.

No. Sino que ellas lo encuentran como toda una tentación. No ven a futuro. Y si lo visualizan están casi seguras de que el hombre con el que están probablemente tan joven como ella será el hombre de su vida. Pero no miran más allá. Es un mecanismo de autoengaño que tiene como única finalidad salir del entorno familiar que a muchas personas a veces ahoga sin imaginar que el nuevo entorno, en el que según parece habrá una convivencia aceptada en este caso por la sociedad, será mejor que el entorno donde se ha vivido. No es tan fácil. Y lo cierto es que muchas veces estos matrimonios terminan derivando en un verdadero desastre.

El mismo que con el paso del tiempo puede llegar a afectar a los hijos y a la vida en general. Ahora bien, también es cierto que muchas personas encuentran en el matrimonio una válvula de escape. Una salida a los problemas. Algunos se casan para que les dejen tranquilos. Incluso hay casos de hombres que reprimen su homosexualidad y creen que en el matrimonio con una mujer encontrarán la salida a sus problemas. Y aunque no existe una regla de tres es posible que la relación siga adelante, la pareja madure y se establezca un vínculo emocional grande.

Embarcarse en una relación sin compromiso

Para muchos es pasárselo bien y ya está. Sin complicaciones. Basta que las dos partes estén de acuerdo. Nadie se complica la vida. Nadie se quiere en exceso. Pero uno disfruta. Lo pasa bien en esa compañía. Es algo que algunos saben sobrellevar otros dramatizan con el tema pero lo cierto es que puede hacer la vida más fácil.

Si la pareja es joven, quizá venga bien una relación abierta lejos de los temas de posesiones. Hay que estar mentalmente preparado. Y si te interesa buscar gente que veas que también le parece interesante el tema. Una relación abierta no tiene misterio aunque tiene sus variantes. Y es que hay relaciones abiertas entre chavales jóvenes que deciden tenerlas. También se dan casos de parejas de adultos que lo ven como una opción y no les perjudica como ya han tenido antes otras relaciones con esas mismas características.

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Hay parejas de adultos que se arriesgan a probar para romper la monotonía del día a día y de la cama. Son diversas las variantes pero aun así también te puedes encontrar con distintos cuadros por ejemplo cuando el hombre quiere y la mujer no quiere, o cuando los dos se supone que quieren pero es solo ella la que quiere sobrellevar ese ritmo de vida. Y el hombre o mejor dicho el marido acepta pero porque no le queda más remedio y como es evidente sufre. Cosa que no hay que hacer por nadie a menos que se tu madre o tu hijo.

También hay casos de relaciones que comenzaron siendo abiertas. Nada por aquí nada por allá y terminaron embarazados y casados y hasta comprando un piso. Así que si lo que buscas es una relación abierta ten cuidado porque a veces también participa el corazón. Pero también pasa que hay relaciones abiertas que funcionan bastante bien. Lo sobrellevan. Nadie sufre. Los dos disfrutan. Lo demás pasa al plano del silencio. Que a veces está mejor. En una relación abierta que queda claro que nadie al menos para las personas que se involucran es de vida o muerte para una persona. Nadie es el mejor. Tal vez sea más sincero. Tal vez sea cierto que idealizamos demasiado a las personas de las que nos enamoramos. Aunque bueno no siempre es cierto porque hay personas que terminan una relación abierta por varias razones, la primera porque se involucraron en una relación abierta para ir despacio. Nada de prisas en estos temas. No vienen bien. Y no funcionó. Bueno. Se acabó. Nadie se enamoró perdidamente.

Una relación abierta tiene el componente de te amo pero tampoco tanto. Te quiero pero solo hasta aquí. Está bien nos vemos dentro de una semana. Una relación abierta es para disfrutar del momento. Hacerlo especial. Eterno. Mágico. Nada de romanticismo exagerado. En las relaciones abiertas no debes querer más. Involucrarse es un rollo. Si avanzas y te enamoras querrás que deje de ser abierta aun sin expresarlo. Y esperarás a que la otra persona te proponga lo mismo. Bueno en ese caso tendríamos que hablar en otros términos ¿no crees?